Concierto en Mi menor para violonchelo y orquesta op. 85 (E. Elgar)
- Soncello

- hace 3 días
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Edward Elgar: el “outsider” que escribió el concierto más humano para violonchelo
Por Laura Núñez y David Rodríguez Rivada
Si hoy el Concierto para violonchelo de Edward Elgar te parece una obra sagrada, prepárate para conocer las circunstancias que rodearon su creación.
Nació en un momento de caos, cansancio y frustración y su estreno fue un pequeño desastre. Sí, uno de los conciertos más amados del repertorio violonchelístico empezó cuesta arriba.

Edward Elgar (1857–1934) nació en Broadheath, a las afueras de Worcester y no salió de una academia prestigiosa, ni fue un niño prodigio de esos que ya componen sinfonías a los 12 años. Era, básicamente, un autodidacta. Su padre tenía una tienda de música y afinaba pianos. Su madre tenía un gusto exquisito por la música, la literatura y el arte en general y, por supuesto, inculcó ese amor y ese gusto por la cultura a sus siete hijos. El pequeño Edward creció rodeado de partituras, instrumentos y músicos locales, pero aprendió sobre todo observando, leyendo y probando. Siendo un niño, jugaba con sus hermanos a escribir obras de teatro. Como experimento, musicalizó una de ellas que, años más tarde, ya como músico profesional, reorganizó y bautizó con el título de “La varita de la juventud”. Tocaba el violín, el órgano, realizaba arreglos de partituras, enseñaba música en el colegio para niños ciegos de Worcester y dirigió el coro de Guardianes del Hospital Psiquiátrico de Powick. En definitiva, trabajaba en cualquier ámbito que tuviera que ver con la música para ganarse la vida.
Introvertido y solitario por naturaleza, cuando viajaba a Londres, Elgar siempre se sentía un “intruso” en el elegante mundo musical de Londres. No era de clase alta, no tenía apellido influyente, no tenía estudios “oficiales”. Esa sensación de “no pertenecer” nunca lo abandonó y se percibe de una forma muy clara en su música más íntima.
En 1889, se casa con Carolina Alice Roberts, una escritora y alumna suya que fue desheredada por su familia al contraer matrimonio con Edward. Caroline pasó a ser su secretaria y su representante. Como regalo de bodas, Elgar le regaló la obra “Salut d’amour”. Puedes escucharla aquí.
El matrimonio se instala en Londres. Y, aunque al principio sus composiciones no tienen un gran impacto en la sociedad londinense, con su “Serenata de cuerdas”, comienza a tener éxito. Puedes escucharla aquí. Pero la fama y la gloria para nuestro amigo llegarán con sus “Variaciones Enigma”. Puedes escucharlas aquí.
En 1904, es nombrado caballero en el palacio de Buckingham y pasa de ser simplemente Elgar a conocerse como Sir Edward Elgar. Obtiene el puesto de profesor en la Birmingham University y en 1911 le otorgan la Orden del Mérito.
Reino Unido entra en la Primera Guerra Mundial, hecho que afecta enormemente a nuestro pacífico y sensible compositor. Escribe varias piezas con idea de animar a los ciudadanos ingleses. Probablemente hayas escuchado alguna vez “Pompa y circunstancia”. Puedes escucharla aquí
Cuando Elgar escribió el Concierto para violonchelo en mi menor, Op. 85 (1919), el mundo acababa de salir de la Primera Guerra Mundial. La Europa brillante y optimista que él conocía había desaparecido. Millones de muertos, ciudades destruidas, una sociedad rota. Elgar, que antes escribía música majestuosa y heroica, estaba agotado física y emocionalmente. De hecho, durante esa época: sufrió problemas de salud, se sentía fuera de lugar en el nuevo mundo moderno y pensaba que su estilo ya no interesaba. Se retiró a la campiña inglesa, para descansar y reponer su alma atormentada y es aquí donde compone nuestro concierto. Este concierto no es un grito heroico. Es casi lo contrario: una conversación interior. El violonchelo es el protagonista perfecto. ¿Por qué el chelo? Porque suena a humano.
Elgar adoraba la voz cálida y oscura del violonchelo. No lo usa aquí para lucimiento virtuoso sin parar, sino como si fuera alguien hablando consigo mismo.
Escucha el comienzo: aquí. Es un recitativo grave, que imaginó mientras la imagen de Europa destrozada inundaba su espíritu, en el que la orquesta no entra imponiendo, sino que aparece el violoncello diciendo: “Necesito contarte algo.” Este concierto no se gana con velocidad ni fuegos artificiales, sino con control del sonido, del fraseo y del peso emocional.
¿Sabías que Elgar soñó la primera frase orquestal? Al despertar de una anestesia, Edward pidió lápiz y papel para escribir esa música que le había hablado en sueños.
El estreno, en Londres, 1919, fue un caos. ¿El problema? El director principal del programa (Albert Coates) que se pasó de tiempo ensayando SU música… y dejó casi sin ensayo la obra de Elgar. Resultado: orquesta insegura; poco tiempo para ajustar; ejecución desordenada. La crítica no fue amable. El concierto no triunfó de inmediato y quedó medio olvidado.
Un año después de su estreno, Caroline fallece y Elgar se queda sumido en la más profunda desesperación. Su pluma se queda sin música durante años. Incapaz de componer nada, al menos, sí dirige y realiza grabaciones.
La primera grabación de este concierto, con el sistema formado por gramófono y micrófono, fue realizada por Beatrice Harrison en 1926. Os dejamos aquí esta grabación histórica.
En su último año de vida, se produce un renacimiento en su mente creativa y, con motivo del 75 aniversario de la BBC, compone el “Concierto para Violín y orquesta”, estrenado por Yehudi Menuhin.
Fallece el 23 de febrero de 1934, annus horribilis de la música en Inglaterra, puesto que fue el año en el que perdieron a tres de sus grandes: Gustav Holst, Frederic Delius y Edward Elgar.

Décadas después, en los años 60, una joven chelista británica cambió la opinión que se creó alrededor del concierto de violonchelo: Jacqueline du Pré. Tenía poco más de 20 años cuando lo grabó. Su interpretación era intensa, vulnerable, apasionada, casi al límite. No tocaba el concierto como una pieza elegante del pasado, sino como algo urgente y vivo.
Desde entonces, el concierto se convirtió en: obra imprescindible, rito de paso para chelistas y símbolo de profundidad emocional.
Muchos jóvenes lo descubren hoy gracias a esa grabación y sienten que la música les habla directamente.
Es un concierto sobre la fragilidad, no sobre el poder. Hay declamación, nostalgia, ironía, ternura y, también, una especie de cansancio hermoso. Es música de alguien que ha vivido mucho y mira atrás.
Para un violonchelista, tocar este concierto es casi un reto filosófico.
Elgar pensaba que su tiempo había pasado, creía que el mundo nuevo no tenía espacio para su voz y, sin embargo, más de un siglo después, violonchelistas de todo el planeta siguen encontrándose a sí mismos en este concierto. Ese señor inseguro, autodidacta, que se sentía fuera de lugar, escribió sin quererlo una de las obras que mejor entiende lo que es ser humano con un violonchelo entre los brazos. Y quizá por eso, cuando lo tocas, no parece música antigua, parece que alguien, desde 1919, te está hablando directamente a ti.
Os dejamos aquí más información en enlaces a vídeos de clases magistrales, diferentes interpretaciones, partituras, acompañamientos y artículos, en definitiva, herramientas con las que podéis disfrutar y crear vuestra propia versión del concierto.
A) Enlaces a vídeos de clases magistrales sobre la obra
Robert Cohen (1er MOV)
Inbal Segev (1er MOV)
Hans Jorgen Jensen (1er MOV)
Claudio Bohórquez (1er MOV)
Gary Hoffman (1er y 2do MOVS)
Frans Helmerson (3er y 4to MOVS)
Andrew Shulman (1er MOV)
Gregor Horsch (4to MOV)
Alan Rafferty (4to MOV)
Alan Weinstein (4to MOV)
Christine Newland
Yo Yo Ma (3er y 4to MOVS)
B) Enlaces a partituras: AQUÍ accederás a ellas.
En ESTE enlace accederás a un vídeo con la partitura y la interpretación de Sheku Kanneh-Mason.
AQUÍ, a un vídeo con la parte del solo inicial y la partitura, y AQUÍ otro con la obra completa y sus partituras, interpretados ambos por Jacqueline du Pré.
C) Enlaces al acompañamiento en piano
-1er movimiento: Adagio. Moderato. AQUÍ un enlace al acompañamiento orquestal.
-2do movimiento: Lento. Allegro molto. AQUÍ, orquestal.
-3er movimiento: Adagio.
-4to movimiento: Allegro. Moderato. Allegro, ma non troppo. Poco piu lento. Adagio.
D) Enlaces a grandes violonchelistas interpretando el concierto de E.Elgar.
David Cohen
Sterling Elliot (1er y 2do MOVS)
Camille Thomas
Santiago Cañón
Pau Casals
Mischa Maisky
Paul Tortelier
Janos Starker
Pierre Fournier
Asier Polo
Alisa Weilerstein (COMPLETO GRABACIÓN 1, COMPLETO GRABACIÓN 2-CON BARENBOIM, 1er MOV, 2do MOV, 3er MOV y 4to MOV)
Anastasia Kobekina
Jacqueline du Pré
Sheku Kanneh-Mason
Sol Gabetta
Clare Bradford (1er y 2do MOVS)
E) Enlaces a artículos de interés sobre la obra,
como el de MELOMANODIGITAL o el de la web de LA PHIL; clicando AQUÍ accederás al artículo de MEDICI.TV sobre Jacqueline du Pré y esta obra.
F) Datos curiosos de la obra:
AQUÍ accederéis al vídeo en el que los premios BBC Music Magazine Awards conceden el premio a la mejor grabación del año (2014) a Alisa Weilerstein por su interpretación de este concierto.
Esperamos que hayáis disfrutado de este artículo.




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